Un inventor turco, que trabaja como investigador en una universidad de Estambul, ha desarrollado un motor de combustión interna que funciona con combustibles fósiles (gasolina y diésel) y reduce el consumo de combustible y emisiones de dióxido de carbono entre un 45% y 65% si se compara con los motores convencionales. El sistema mejora el almacenamiento de energía de frenado para la aceleración posterior sin necesidad de un motor o generador eléctrico. Se buscan socios con el fin de establecer acuerdos de joint venture.