El proyecto pretende revolucionar la sostenibilidad agrícola a través de un innovador sistema de monitorización basado en sensores biocompatibles integrados en el interior de los tallos de las plantas. Este sistema puede evaluar el estrés y predecir la productividad y calidad de los cultivos bajo sistemas agrivoltaicos. Para completar el consorcio, la start-up italiana busca dos explotaciones (naranjas, olivos, viñedos, etc.) interesadas en actuar como bancos de pruebas para probar y controlar el impacto de los sistemas agrivoltaicos en los cultivos.